¿Cómo Armar Una Tabla De Quesos Sorprendente?


Aprender a servir tablas de quesos tiene ventajas, pues son sencillas de preparar y una solución práctica para cuando recibes visitas o quieres crear un momento especial, pues son ideales tanto como botana, entrada o plato principal.

En Crate and Barrel somos apasionados por cuidar todos los detalles que contribuyan a que vivas de la forma que amas. Uno de nuestros elementos favoritos es el montaje de mesas. Recientemente ha crecido la tendencia de preparar tablas de quesos para ocasiones especiales, y para lograrlo de una manera profesional, queremos compartir contigo algunas recomendaciones:

Antes de iniciar con todo el proceso, te recomendamos definir la ocasión: Puede ser un picoteo informal o un plato principal, esto con el fin de evitar un exceso de comida en caso de que después venga una cena copiosa.

Una vez que tenemos clara la ocasión en la que la vamos a servir, conviene contabilizar a los comensales que van a participar o la cantidad de invitados a recibir. Esto con el fin de hacer una compra inteligente y evitar excedentes.

Teniendo claros estos puntos, vamos a prepararnos para lograr el resultado deseado.

¿QUÉ CANTIDAD DEBO COMPRAR?

Es importante empezar por definir que se trata de calidad, no cantidad. Una tabla bien montada tiene como mínimo cuatro tipos de quesos, aunque la media recomendada es entre cinco y ocho diferentes, ya que así contarás con una buena gama para experimentar.

Lo ideal es calcular de 100 a 150 grs de queso por persona en total.

¿CUÁL ES EL MEJOR TIPO DE QUESO PARA UNA TABLA?

Una de las características que hace atractivas a las tablas de quesos es que nos permite disfrutar de cada uno de los rasgos de éste alimento, como su sabor, aroma y textura aún cuando mezclemos distintos tipos.

Si no sabes mucho de quesos o quieres experimentar con nuevos tipos lo ideal será tomar en cuenta las principales variables:

  • Origen de la leche: cabra, oveja, vaca, búfala o mezcla.
  • Textura: pasta dura, semi-dura, blanda, azul, untable.
  • Tipo de corteza: lavada, enmohecida, prensada, con
  • Maduración: queso tierno, semi-curado, curado, envejecido.
  • Intensidad: fresca, dulce, pronunciada, fuerte o muy fuerte.
  • Región o zona productiva.

Si aún así no tienes certeza o no quieres correr riesgos, la recomendación será pedir ayuda a los expertos; el encargado de la tienda puede sugerir sabores y texturas complementarias para tener una selección armoniosa.

PREVIO AL MONTAJE

Para servirlos en su punto es recomendable dejar el producto a temperatura ambiente de 30 minutos a una hora, dependiendo de su tipo y cantidad. Considera que el tiempo también puede variar dependiendo de la época del año en que la montes, la temperatura y la humedad.

LA PRESENTACIÓN

 Elige la tabla que usarás, puede ser de madera, mármol o incluso de pizarra negra. Las dimensiones variarán dependiendo de la cantidad de invitados que recibas.

Para presentarlos considera que no hay una forma incorrecta para montarlos, sin embargo es recomendable que los quesos se coloquen en círculo, guardando suficiente distancia entre sí para que no se toquen y con ello facilitar el cortar y servir. Una idea es organizarlos en sentido del reloj, del mas suave al mas complejo.

RECOMENDACIONES DE MARIDAJE

Resulta interesante comprobar cómo el propio queso puede producir sensaciones distintas dependiendo con qué lo acompañamos.

Podemos iniciar por seleccionar frutas frescas de la temporada. Con ellas aportamos color y un sabor interesante al maridaje. Lograr un equilibrio entre acides, dulzura e intensidad fundamental; al seleccionar un par de frutas dulces cómo las uvas o los higos, y un par de frutas ácidas y crocantes como la manzana verde o la pera, podrás lograr este cometido.

Al colocarlas en grupos sobre la tabla entre los quesos, además de aportar sabor, lograremos ocupar espacios visuales que enriquecerán la composición.

En los espacios mas reducidos los frutos secos como nueces, almendras o pistaches encontrarán su sitio. Estos elementos jugarán un rol complementario para la textura y al mismo tiempo para cubrir los huecos libres que han dejado los quesos y las frutas.

Colocar un par de recipientes que contengan miel orgánica de abeja o compota artesanal, dará un contrapunto dulce.

Podemos incluir una variedad de pan blanco rústico con corteza crujiente, y uno de centeno, con miga jugosa y un toque ácido; los multicereales y de frutos secos con compañeros ideales para los quesos de mayor intensidad. Lo ideal es buscar que sea producto artesanal y preferiblemente de masa madre.

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