Cocinando con la chef Marissa Cincúnegui


“Si te amo, te alimento”


Invitamos a la chef Marissa Cincúnegui a impartir una clase de cocina en nuestra tienda de Arcos Bosques (tendremos las recetas en una entrada próxima). Tuvimos la oportunidad de hablar un rato con ella y nos encontramos con una mujer inteligente, muy cordial y de estilo clásico, que también le hace un guiño a la tecnología. Marissa, como le gusta que la llamen, encontró su gusto por la cocina desde pequeña:

 

“Recuerdo la bonita experiencia de preparar los buñuelos de rodilla para navidad. Después, a los 10 años tuve la fortuna de que me regalaran una estufita, y a partir de ahí nunca paré. Vengo de una familia muy grande, y cuando mis papás tenían que salir nos dejaban solos. Pobres de mis hermanos, eran como mis conejillos de indias, mis chilaquiles eran como comida de perro, ¡no tenía ni idea! Era parte del encanto, ir a la cocina, ver todos los ingredientes, conocer los sabores. En esa época nos dejaban con nanas y yo decía ‘no, yo puedo cocinar’. Desde chiquita fui aventada.”

 

A lo largo de su carrera, Marissa se ha enfocado en cocinar saludablemente, un proceso que elimina de la dieta los excesos de grasas, y omite alimentos como trigo y azúcar, reemplazándolos por diferentes tipos de granos y endulzantes alternativos como miel, agave y azúcar de coco.

 

“Actualmente hay muchos productos sintéticos. Recientemente han circulado algunos videos en las redes que me asustan: ¿arroz de plástico? Vi el video con todo el proceso y dije ¿qué es esto? Pero también hay mucha consciencia, y algo que siempre defiendo es el privilegio de vivir en esta gran ciudad, porque tienes acceso a cosas muy buenas, a comida saludable, buenos aceites, buenos tipos de harina, o el hecho de que podamos consumir comida orgánica -lo cual a la vez es una tristeza, pues eso solía ser lo normal. Pero siento que hoy en día ya hay mucho acceso a cosas saludables, por eso le he metido ganas a que la gente sepa que se puede comer bien, y no por desidia, por flojera o prisa, caer en comida chatarra. Hoy enfrentamos las consecuencias de una vida con exceso de azúcar”.

 

La chef prefiere evitar los azúcares. Ella cocina con ingredientes orgánicos y frescos, se inclina por frascos de vidrio para evitar los conservadores -incluso prepara su propia mezcla de caldo de pollo- y hace todos sus cortes meticulosamente, con el cuchillo. Pero si hay un avance tecnológico que ha adoptado, es el horno de microondas.

 

“Recuerdo los inicios de los hornos de microondas, llegaron y la gente no tenía ni idea, no sabía qué hacer con ellos. El primer recetario que vi era desagradable, tenías que destapar una cantidad de latas y mezclarlas. Empecé a experimentar viendo qué se podía hacer con este aparato que no ensuciaba, no requería grasa; eso me inquietaba. En alguna ocasión, esperando para entrar a una clase, todo mundo hablaba mal del microondas, y yo decía ‘¿Qué les pasa? Es buenísimo. ¿Todavía les da miedo usar el microondas? Yo lo amo con locura.´ Es un apoyo, te ahorra mucho tiempo y trabajo”.

 

Durante su visita, Marissa impartió dos clases de cocina en nuestra tienda de Arcos Bosques. Se sintió como en casa, y aprovechó el extenso surtido de vajillas y recipientes en la tienda para preparar sus delicias.

 

“En Crate & Barrel encuentro de todo, y si algo distingue a sus artículos es su exquisitez y elegancia, ya sea una mesa muy elegante o una mesa para tu desayuno y tu comida de todos los días, definitivamente te ofrece todas las opciones”.

 

Las invitadas y asistentes primero empezaron con cierta curiosidad, y al final, después de preparar cada platillo (que todas atestiguaron, no requirieron grandes esfuerzos), el ambiente de la tienda se llenó de un aroma delicioso. Y sí, a la hora de deleitarnos con el increíble yakimeshi, el ceviche fresco, y el toque empalagoso de los bocados de chocolate, todas se quedaron con ganas de más. Fue una verdadera revelación.

 

“He experimentado y evolucionado en todos los diferentes tipos de cocina. Estuve en Europa y aprendí muchísimo con un gran chef. Unos años después entré a la universidad, a la carrera de Gastronomía, pues quería tener un título de mi país. Fui incursionando en el mundo de la gastronomía porque me encanta comer; es un reto constante, es prueba y error todo el tiempo. Sentarte a la mesa es un privilegio, pero sentarte y comer algo saludable sin tener esa cierta culpa es una maravilla. No soporto medirme en la comida, es horrible. Es muy bonito comer saludablemente. Mi abuela decía: ‘un minuto de placer en tu boca, toda una vida en tus caderas’”.

 

La visita de la chef Marissa Cincúnegui fue un verdadero gusto para los que amamos el buen comer. Su pasión por la gastronomía se notaba en todo lo que hacía, en su forma de mezclar los ingredientes, en su forma de expresarse respecto a los alimentos, y en la facilidad y rapidez con que todo iba quedando. Al final, además de un estómago complacido y nuestros sentidos deleitados, nos dejó algunos pensamientos valiosos sobre la cocina.

 

 

“Si te amo, te alimento. Recuerda que tu invitado por excelencia es tu familia. No te guardes las mejores colecciones, úsalas siempre: usa tus copas, tus vajillas, disfrútalas, porque la comida es un placer. Me fascina la música cuando cocino. Siempre les digo a mis ayudantes ‘no estamos en el cementerio, pongan algo’, y me gusta de todo. La música te da alegría y crea un mood muy especial, aunque para comer necesitas algo de fondo que te relaje y te permita platicar, pues disfrutar la plática en una sobremesa es algo hermoso.”